sábado, 20 de noviembre de 2010

LOS PRODIGIOS EN ROMA




“Dignos de especial admiración son también los prodigios que, bajo el consulado de Gayo Volumnio y de Servio Sulpicio, tuvieron lugar en nuestra ciudad de Roma siempre que se iban aproximando las discordias y las guerras. En cierta ocasión, un buey se puso a hablar como un hombre en lugar de mugir y llenó de espanto, por la novedad del fenómeno, el corazón de cuantos lo oyeron. También cayeron trozos de carne, esparcidos como gotas de lluvia; la mayor parte de los pedazos fue devorada por las aves de rapiña, pero el resto permaneció sobre la tierra durante varios días, sin producir mal olor y sin corromperse (461 a. C.). En otra de las revueltas se prestó crédito a prodigios semejantes. Se decía que un niño de seis meses había gritado ¡triunfo! En el mercado de reses bovinas (217 a. C); que otro había nacido con cabeza de elefante; que en el Piceno habían caído piedras en forma de lluvia (209 a. C.); que en la Galia un lobo había robado, sacándola de la vaina, la espada de un centinela; que en Cerdeña dos escudos habían sudado sangre, que cerca de Ancio habían caído espigas ensangrentadas en el cesto de los segadores; que la fuente de Ceres había manado agua mezclada con sangre (a. C.). También quedó constancia de que, durante la segunda guerra púnica, un buey de Cneo Domicio había dicho: “ Roma, ten cuidado”. 1

Son palabras de la obra de Valerio Máximo, Facta et dicta memorabilia2, una obra de la época imperial destinada a las escuelas de retórica, para las que, en nueve libros, el autor sistematizará materia apta para las conversaciones de los ambientes cultos con anécdotas de tipo histórico y argumentos procedentes de tiempos lejanos. El libro primero de la obra, trata de las prácticas religiosas tanto romanas como extranjeras, y dedica un amplio apartado a los prodigios, auspicios y pronósticos. La cultura científica del romano permanecerá durante largo tiempo limitada, condenado como estaba a ver llover por todas partes, alrededor de sí, prodigios, sin poder descifrarlos. El mundo celeste y el terrestre, el dominio de los animales y de las plantas, y la misma sociedad humana presentaban constantemente a sus ojos fenómenos que no podía explicar y en los que el romano veía una transgresión de las leyes de la naturaleza y una mancha para la comunidad. Los textos latinos conservan el recuerdo de estos innumerables temores, naturalmente exacerbados en los momentos de peligro o de guerra. 3
Es un hecho conocido la gran credulidad de Roma respecto de los fenómenos considerados como sobrenaturales. El romano acepta una gran multitud de acontecimientos divinos, los distingue, los clasifica y busca la forma de expiarlos ya que cree que el prodigio significa la ruptura de la paz con los dioses, algo catastrófico para la ciudad y sus habitantes.4
El prodigio es un signo terrorífico de la cólera de los dioses y suscita en los hombres un sentimiento de horror5. Existen diferentes nombres latinos del prodigio, la diferencia terminológica conlleva ciertos matices de significación6 : prodigium es el término más generalmente utilizado, ostentum y portentum hacen referencia a fenómenos extraordinarios de la naturaleza inanimada, mientras que monstrum y miraculum se aplican a las anomalías de los seres vivos7. Originariamente, para los romanos no existía un prodigio bueno8 , sin embargo, con el tiempo y por influencia etrusca y griega, los prodigios pueden llegar a tener distintos valores: desde el funesto al favorable9.
1.-PRODIGIOS DE LA NATURALEZA INANIMADA
En el cielo. Eclipses de sol y de luna, variaciones aparentes de color y de tamaño, aparición de círculos en torno del disco lunar o solar, cometas, meteoros, el incendio del cielo, el cielo que parece abrirse y deja pasar una intensa luz, las nubes que parecen animarse y adoptan extrañas formas.
El rayo sólo se considera prodigio cuando provoca la muerte de animales o de hombres y cuando cae sobre lugares públicos y consagrados. El trueno, cuando estalla en un cielo sereno, y, la tempestad cuando se produce de forma violenta y provoca estragos en templos o en lugares consagrados. Asimismo se incluye en el apartado de prodigios celestes las lluvias de materias insólitas: lluvias de piedras, de tierra, de carne, de sangre, de leche…
En la tierra. El agua de lagos, de fuentes o de ríos teñida de sangre. Armas, estatuas o altares se cubren de sudor, a veces sanguinolento y las estatuas de los dioses lloran. Los temblores de tierra son la causa, a su vez, de otros prodigios: rumores subterráneos, movimientos de objetos sagrados como las lanzas de Marte, apertura de las puertas de los templos. También la aparición de fuegos imprevistos.



2. PRODIGIOS DEL MUNDO ANIMADO
Animales y plantas. Aparición de animales insólitos en las ciudades, y sobre todo en lugares consagrados. Las malformaciones que se presentan en el reino animal son consideradas prodigios muy graves ya que suponen no sólo una ofensa a las leyes biológicas sino una alteración del orden cósmico10. A veces, los animales hablan y estos animales milagrosos eran considerados de forma diferente a los otros monstruos de la naturaleza, se mantenían rodeados de un religioso respeto y de cuidados especiales.
Por último, el hígado de las víctimas puede presentar anomalías, lo que se considera un espantoso prodigio11.


Hombres. En cuanto a los seres humanos, los casos tanto de hermafroditismo como de niños monstruosos se consideraban manchas nefastas. Hambrunas y epidemias eran también consideradas plagas divinas.
3.-EL REMEDIO: LA “PROCURATIO PRODIGIORUM”
La proliferación de prodigios tiene como consecuencia necesaria la aplicación de remedios religiosos que liberan al hombre del temor y lo reconcilian con los dioses ofendidos. Uno de los rasgos más característicos de la religión de Roma es el de una sólida procuratio prodigiorum, o conjunto de medidas tomadas por los hombres después de un fenómeno maravilloso. El primer paso lo constituye la observación del prodigio por un testigo, un simple ciudadano, un magistrado o un sacerdote. Estos testigos anuncian a los cónsules los prodigios observados, lo que constituye la nuntiatio, mediante la cual la noticia se pone en conocimiento de las más altas autoridades de Roma12 . El cónsul lee un informe, (relatio), y consulta al senado sobre la situación, (consulere senatum de prodigiis). El senado escucha, delibera y vota un decreto por el cual declara encargarse oficialmente de los prodigios anunciados (suscipere prodigia). A partir de este momento el procedimiento puede variar: ante prodigios frecuentes y de escasa importancia el senado mismo ordena de inmediato las ceremonias que le parezcan pertinentes, ante prodigios graves, se acude a los especialistas en procuraciones, es decir, a los pontífices, sacerdotes tradicionales de la religión romana, fieles guardianes del culto nacional, a los Libros Sibilinos, un conjunto misceláneo de prescripciones rituales y textos oraculares que, según la leyenda, la Sibila de Cumas llevó a Roma durante el reinado de Tarquino el Soberbio, custodiados y consultados por los Viri sacris faciundis, su contenido constituía un secreto cuya divulgación se penaba con extremo rigor13, y su consulta era de la exclusiva competencia de este colegio sacerdotal, en neta oposición al carácter público de los oráculos griegos14 o a los arúspices, sacerdotes que en Etruria habían desempeñado un papel fundamental pero que en Roma tenían tan solo una función consultiva. Su técnica adivinatoria es de origen etrusco, conocida con el nombre de haruspicinae disciplina. Se encontraba recogida en unos libros: los libri haruspicini que trataban del exámen de los exta -entrañas de los animales sacrificados-, los libri fulgurales sobre la observación de los rayos -fulgura- y los libri rituales, divididos a su vez en libri acheruntici –libros de los muertos, semejantes a los del Antiguo Egipto- ,y ostentaria –relativos a los ostenta, a los prodigios-.
No es raro tampoco que varios especialistas sean consultados a la vez15 . Una vez que los especialistas daban a conocer su respuesta (responsa)16, en la que se identificaba al dios ofendido y se exponían públicamente sus reclamaciones (postiliones-postulationes), por último, se proponían las ceremonias expiatorias : sacrificios, ofrendas, erección de estatuas, juegos, suplicaciones… El senado celebraba una segunda sesión y ordenaban el cumplimiento de los ritos propuestos. El signo de la cólera divina era así controlado, y, como vemos es el Estado quien toma cartas en el asunto. A partir de este momento, la vida de la ciudad puede retomar su ritmo normal.
NOTAS
Valerio Máximo, Hechos y dichos memorables, Edición, introducción y traducción de Fernando Martín Acera, Madrid, Akal, 1988.
2 “ Praecipuae admirationis etiam illa prodigia quae C. Volumnio, Ser. Sulpicio consulibus in urbe nostra inter initia motusque bellorum acciderunt. Bos namque mugitu suo in sermonem humanum converso novitate monstri audientium animos exterruit Carnis quoque in modum nimbi dissipatae partes ceciderunt, quarum maiorem numerum praepetes diripuerunt aves, reliquum humi per aliquot dies neque odore taetro neque deformi aspectu mutatum iacuit. Eiusdem generis monstra alio tumultu credita sunt, puerum infantem semestrem in Foro Boario Triumpum clamasse, alium cum elephantino capite natum, in Piceno lapidibus pluisse, in Gallia lupum vigili e vagina gladium abstulisse, in Sicilia scuta duo sanguinem sudasse, etiam metentibus cruentas spicas in corbem decidisse, Caerites aquas sanguine mixtas fluisse. Bello etiam Punico secundo constitit Cn. Domitii bovem dixisse “ Cave tibi Roma “.
3 Henri-Charles Puech, Historia de las religiones S. XXI, vol. 3.Ediciones S.XXI, Madrid, 1984, p 243.
4“ Los prodigios no anunciaban como en Grecia un porvenir prefigurado y preciso sino solamente que la paz con los dioses se había roto, dejando una mancha profunda sobre la ciudad que los había padecido o que había sido testigo de ellos. Todo debe ponerse en acción en tales momentos para lavar esa mancha ritual y peligrosa y apaciguar a los dioses con ceremonias expiatorias y propiciatorias”. Ibidem. p. 242.
5 Raymond Bloch, Los prodigios en la antigüedad clásica, Biblioteca de Cultura Clásica, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1968, p. 106
6 Las tentativas hechas por los antiguos gramáticos y los eruditos modernos para establecer la distinción semántica de estos sinónimos no ha dado el resultado apetecido, como piensa C. Thulin, Synonima quaedam latina (prodigium, portentum, ostentum, monstrum), en Comment. Philologiae in honorem Joh. Paulson, Göteborg, 1905, así, por ejemplo, Liv. I, 55, 5 llama prodigium el hallazgo de la cabeza de Tolo, que Floro califica de monstrum, Floro I, 7. Cf. J. Guillen, Urbs Roma, Vol. III, Salamanca, Sígueme, 1985, p. 138. Sobre el mismo tema ver: Celestina Milani, “Note sul lessico della divinazione nel mondo classico” pp 31-49, La profezia nel mondo antico, Marta Sordi ed., Milano, 1993, un estudio sobre el mundo de la adivinación en el mundo greco-romano desde el punto de vista lingüístico.
7 Bloch, Op. cit. p.104
8 Wülker, L.Die geschichtliche Entwicklung des prodigiewesens bei den Römern; Studien zur Geschichte und Überlieferung der Staatsprodigien, Diss. Leipzig, 1903, p.190.
9 Wülker, op. cit. p.86
10 Bloch, op. cit.p.85
11 Es bien sabido que los sacrificios en Roma contaban con un examen de los exta, las visceras, realizado por el arúspice, haruspex es una palabra híbrida de etrusco y latín (haru-, intestino, tripa, hígado). La técnica de estos sacerdotes etruscos se llama hepatoscopia procedente de Babilonia y Asiria, una complicada técnica adivinatoria basada en la inspección de los lóbulos superiores e inferiores del hígado de la víctima sacrificada, juntamente con sus apéndices, la vesícula biliar, el conducto cístico, el hepático, la vena y la “porta hepatis”. Las señales de la derecha del hígado se consideraban como de buen augurio y las de la izquierda como de malo; una vesícula hinchada indicaba aumento de poder y una depresión en la porta, pérdida del mismo. Esta práctica llegó al mundo grecorromano a través de Etruria. Cf. E. O. James, Los dioses del mundo antiguo, Madrid, Guadarrama, , p.275.
12 Uno de los cónsules hace, a comienzos de año, un informe al senado sobre los prodigios anunciados. Este informe se realiza antes de que los cónsules se pongan al frente de los ejércitos y, a veces, retrasará la partida. Consulem T. Quinctium…properantem in prodigia nuntiata atque eorum procuratio Romae tenuerunt. Liv.XXXII,9.
13 Cicerón, De divin. II 54,112; Lactancio, Div. ins. I 6, 13.
14 Luis Gil, Censura en el mundo antiguo, Madrid, Alianza, 1985, p. 99
15 Cf. Yves Bonnefoy, Diccionario de las mitologías, vol. III, Barcelona, Destino, 1997, p. 225.Una de estas dobles consultas se inscribe en el período de tensión que precede a la guerra contra el rey de Macedonia, Perseo. La consulta fue provocada en el 172 a.C. por un prodigio: la caída de la columna rostral erigida en el Capitolio ( que recordaba por sus rostra - espolones de los navíos capturados - una victoria naval). De inmediato, “el senado dio la orden a los arúspices de hacer un informe y a los decenviros a consultar los Libros Sibilinos. Los intérpretes de la Sibila propusieron una medidas de purificación: “era preciso proceder a una lustración de la ciudad, organizar unas súplicas y plegarias solemnes, sacrificar víctimas mayores en el Capitolio, en Roma y en el promontorio de Minerva ,en la Campania; Debían celebrarse unos juegos durante diez días, lo antes posible en honor de Júpiter Optimo Máximo.” Tito Livio, XLII 20,3. Los arúspices no vacilaron en predecir el futuro: “este prodigio terminará bien, presagia una extensión de las fronteras y el exterminio de los enemigos.” Tito Livio, XLII 20,4.
16Guillén, op . cit. p.139.


2 comentarios:

JOSE dijo...

Interesante, pero yo echo en falta las fuentes. Aparte de eso, es "Gayo", no "Cayo".

CRISTINA dijo...

Hola Jose, gracias por la corrección. No había incluído fuentes porque me parecía que alargaba innecesariamente un texto destinado a alumnos, y también-todo hay que decirlo-porque no me aparecían las notas en el editor del Blogger. (Aprovecho para dar las gracias a Rodrigo, que me ha sacado de dudas)
Si te interesa, te envío el texto completo. La parte que he publicado en el blog es sólo la introducción de un trabajo más largo. Saludos

Agenda clásica (http://www.amuprolag.es/materiales.htm)